domingo, 23 de enero de 2022

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Gijón



NUESTRAS VOCACIONES NATIVAS

Éntrevista a Iván Núñez

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Con motivo de la Jornada de las Vocaciones Nativas, que celebraremos este domingo, os hago llegar una entrevista a Iván Núñez, Carmelita paraguayo, que se encuentra estudiando en Ávila. En archivo adjunto, ha también materiales de las Obras Misionales Pontificias para celebrar la jornada.

 

         Somos viejos conocidos. Tuve la suerte de compartir mucha vida de comunidad y vida parroquial hace años en Montevideo. Mientras hacía los estudios, colaboraba conmigo en la Parroquia de San José de la Montaña, o “Pepe el Alpinista”, como la llamábamos en el lenguaje más informal.

         Ahora se encuentra estudiando espiritualidad en Ávila, un año de reposo sosegado, para profundizar en conocimiento y amor a nuestros Santos Carmelitas; un año para llenar el corazón de nuestra riqueza carmelitana para esparcirla después por los caminos, a los que la vida y la obediencia le llevare.

         Aprovechamos la jornada de las Vocaciones Nativas para que él un “nativo paraguayo” nos hable de su vocación.

 

1.- Háblanos, Iván, un poco de tu familia, de tu infancia y adolescencia, de tus actividades y amigos en esas etapas…

 

Provengo de una familia pequeña: mis padres, mi hermana y desde hace casi un año un sobrino. Tuve una excelente infancia rodeada del cariño de mis padres y mis seres queridos; asimismo de amigos y compañeros en el colegio. Además de estudiar, me encanta el deporte. Esto me llevó a practicar cuanta disciplina estuvo a mi alcance. Del mismo modo me encanta el arte, de modo particular la literatura y la música.

 

2.- ¿Cómo fue que Dios entró en tu vida?

 

La familia fue, sin duda alguna, el medio más eficaz del que Dios se valió para entrar y ser parte indispensable en mi existencia. Destaco el testimonio de piedad y sencillez que me brindaron mis padres, así como el haberme inculcado sensibilidad para ser capaz de descubrir la presencia de Dios en lo cotidiano: acontecimientos, personas, etc. También sigue más que vivo en mi retina, el servicio callado y escondido que hacían mis papás a todos los que recurrían a ellos en busca de una ayuda; así como también siempre fueron capaces de salir al encuentro de cualquier necesitado sin que éstos les manifestaran nada. Todo este cúmulo de testimonio del que me empapé, generó en mí la experiencia de Dios como de ALGUIEN muy bueno y al que le debía todo cuanto soy.

 

3.- ¿Y cómo surgió en ti la vocación y una vocación al Carmelo?

 

La vocación propiamente surgió, creo yo, por el deseo de servir al prójimo en todo sentido. Conocí el Carmelo a través de las hermanas Carmelitas Misioneras Teresianas. Asistía a un grupo de oración de jóvenes que las hermanas tenían los días sábados por la tarde. Cuando estas se enteraron que en mi afán de búsqueda rondaba a los jesuitas, me manifestaron que también el Carmelo me podría brindar la posibilidad de consagrarme a Dios sirviendo al prójimo.

 

4.- Al tomar la decisión de ser carmelita, ¿te fue todo fácil?

 

Tomé la decisión de ingresar al Carmelo como una aventura y como una oportunidad de descubrir, qué era lo que verdaderamente Dios quería de mí. Lo más costoso para mí fue separarme de mi familia. Mis padres me dieron plena libertad de decidir lo que mejor me pareciera y en ningún momento ejercieron ningún tipo de presión en mí.

 

5.- En tu etapa formativa como estudiante ¿qué experiencias gozosas, o no tanto, nos puedes contar? Si no todas, al menos alguna.

 

En mis tiempos de estudiante tuve un  montón de experiencias de todo talante. De las más hermosas, la fraternidad vivida en las comunidades y amistad que trabé con algunos hermanos. Y de las no tan gozosas, pues, me ayudaron a ser más fuerte en la vida y confiar más en Dios.

 

6.- Ya de sacerdote carmelita te tocó también dedicarte a la formación de nuevas vocaciones en Asunción, tu tierra, y luego como ayudante del maestro de novicios en Florida (Uruguay) ¿Cómo fue esa experiencia?

 

Precisamente estuve como acompañante de aspirantes en Paraguay y como ayudante de noviciado en el Uruguay, antes de venirme a tierras abulenses. Mi experiencia ha sido muy enriquecedora porque creo que aprendí más de lo que pude inculcar.

 

7.- Aprovecho para preguntarte, ¿son muchas las vocaciones que ahora hay en nuestras casas de Asunción estudiando para ser carmelitas?

 

Hay un movimiento vocacional ciertamente, la cantidad no la manejo con precisión ahora mismo. Pero lo cierto es que siempre hay un grupo haciendo su discernimiento, formándose y estudiando en las dos casas que tenemos en Asunción.

 

8.- ¿Es cierto que también en tu país está descendiendo el número de vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa? ¿Crees que, a través sobre todo de los medios de comunicación social, se está dando un influjo en tu país, de la cultura europea, descreída, agnóstica, indiferente a lo religioso, con consecuencias también en lo vocacional?  

 

Evidentemente que el descenso en el número de vocaciones nos afecta, quizá no tan en alto grado como aquí, la vieja Europa, pero sí que nos afecta. Las razones son varias y complejas. Los medios de comunicación como instrumentos de transmisión de información y estilos de vida, ciertamente que tienen su cuota de influencia, pero creo que nos son los únicos factores que colaboran en este fenómeno. Como desafío pastoral -me permito un excursus-, creo que la Orden y la Iglesia toda debe enfocarse seria e intensamente a evangelizar este nuevo “areópago” que reclama una urgente atención.

 

9.- ¿Qué supone para ti y cómo estás viviendo ese año en Ávila, la cuna de nuestra Santa Madre Teresa?

Vivir en Ávila, es una experiencia única e intransferible. Es algo que desde mi paisito de América del sur, se otea muy pero muy lejos. Hoy estoy gustando de esta experiencia de transitar tras las mismas huellas de Teresa. Aquí todo habla de Teresa, no solamente las clases del CITeS, sino también, las imponentes murallas, conventos, casas, calles, etc.

 

10.- Algo que quieras añadir, que nos ayude a vivir a todos con más compromiso esta Jornada de las Vocaciones Nativas

 

Un gesto que podemos hacer unos por otros y que no nos cuesta mucho es el orar mutuamente unos por otros. El resto se dará por añadidura.

Como reza el adagio: “Es de bien nacidos, ser agradecidos”, no puedo concluir sin antes agradecer a todos los hermanos de este lado de los mares, por todo el apoyo, espiritual, afectivo y económico que nos han brindado y lo siguen haciendo hasta hoy. El Buen Dios que nos supera en generosidad se encargará de retribuir a cada uno su generosidad. No está demás también recordar a cada hermano, que los llevo en el corazón y que cuenten siempre con la oración sincera de un hermano.

  

Aguyje peême (Muchas Gracias)

 

Fr. Iván Núñez




Documentación: docVOCACIONES NATIVAS.rar

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