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POSESIÓN DE MONS. CELMO LAZZARI OBISPO DIOCESANO de la IGLESIA DE SAN MIGUEL DE SUCUMBÍOS


sábado, 1 de febrero de 2014



Estamos de fiesta en la Iglesia de San Miguel de Sucumbíos. Y es fiesta con olor a oveja. Como pide el Papa Francisco. Se comienzan a concretar esos mensajes de nuestro querido Francisco en estas tierras amazónicas. Es que desde el nombramiento del Papa Francisco la Iglesia ha comenzado a vivir un tiempo nuevo, luego de la renuncia del Papa Benedicto XVI que reconoció que la Iglesia necesitaba de alguien con vigor para guiar a la Iglesia en este tiempo. Es el MOMENTO NUEVO que con paciencia y vigilancia activa hemos esperado en la Iglesia de Sucumbíos, luego del 30 de octubre del 2010.

Desde aquel 13 de marzo del 2013, en el día de su nombramiento y cuándo todo el mundo esperaba expectante conocer al nuevo Papa, nos sorprendió y nos sigue sorprendiendo con sus gestos, mensaje y sencillez. En su presentación inicial enfatizó ser el Obispo de Roma y no como el Papa aunque lo es, sus vestimentas eran sencillas, y antes que dar la bendición pidió recibir la bendición del Pueblo de Dios, su nombre elegido completó el desconcierto: Francisco. Nadie esperaba que Dios nos bendijera con un MOMENTO NUEVO.

El MOMENTO NUEVO ha comenzado en Sucumbíos, por eso con la letra de una bonita canción brasilera decimos:

“Hoy Dios nos llama a un momento nuevo

de caminar junto con su pueblo

es hora de transformar lo que no da más

solito y aislado ninguno es capaz”.

El “olor a oveja” se vivía ya, pero estos últimos años se nos quiso cambiar por otros olores.

Este lenguaje simbólico, tan sencillo pero tan rico en contenido y profundidad, invita a los pastores a oler a oveja. Entonces es el pastor el que tiene que hacer el esfuerzo de oler a las ovejas, no las ovejas al olor del pastor. Acaso lo pide el Papa en este tiempo porque el pastor ha perdido este olor?

Como sabemos las ovejas y el pastor están en el campo y no en las oficinas y los despachos. Entonces el olor a oveja, en la vida eclesial, se manifiesta en la cercanía del pastor con su pueblo campesino, negro, indígena, urbano, mujeres, niños, jóvenes, obreros, etc. Viviendo sus angustias cotidianas, compartiendo sus sueños y esperanzas, compartiendo sus luchas, y no en lugares privilegiados para unos pocos que margina a las mayorías. Y, desde luego compartiendo su fe en Jesús, “que ha venido para tengamos vida y vida en abundancia”.

Es la conversión pastoral que ya lo pidió Aparecida y ahora nuestro Papa lo pide en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium.

Gracias a Dios tuvimos por 40 años, un Pastor que olió a oveja. Las ovejas fuimos valoradas, queridas y llevadas sobre los hombros del pastor. Por este “olor a oveja” hemos tenido que vivir con fidelidad la “noche oscura”. Pero ya hemos salido de esta larga “noche oscura” y empieza aclarar el nuevo día.

Gracias Señor por tú Luz.
“El pueblo que vivía en tinieblas divisó una gran Luz”.
La división y la mentira han sido vencidas.
La unidad, la comunidad y la verdad se alegran.
“La justicia y la paz se abrazan”.
Estamos volviendo a ser la “Casa y escuela de Comunión.
Gracias por este MOMENTO NUEVO.

Celebramos la posesión de Mons. Celmo, como inicio del tiempo nuevo. Y nos alegramos por que llega a Sucumbíos a inaugurar esta nueva etapa. Y le decimos con alegría:

“Por eso ven, entra a la rueda con todos,

También tu eres muy importante”


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