martes, 17 de septiembre de 2019

Usuario

Contraseña

¿Olvidó su contraseña?


Por aquí saldrán noticias de la Ibérica

felices

León -S. Lorenzo



Ejercicios Espirituales en Úbeda.

El mismo domingo, día 20, día de la llegada, como estaba anunciado y después de la cena, tuvimos el primer encuentro, en el que el Director de los Ejercicios, el P. Salvador Ros, una vez hechos los saludos de rigor y la presentación de los participantes, nos trazó las líneas generales de lo que iban a ser estos días de retiro.

Por la mañana, después de la oración de Laudes y el desayuno nos reuníamos a las 10. El P. Salvador, buen maestro, muy experto en doctrina teológica y ameno en su exposición, nos iba llevando por los diversos puntos. Al final de la charla, cuando ya había logrado meternos en el tema, sacaba unas “hojas volanderas”, que él llevaba en su mano izquierda a modo de capote, nos la entregaba con las tres o cuatro preguntas con las que terminaban y nos enviaba a nuestras celdas dejándonos solos frente a nuestra tarea.

En la charla de la tarde, a las 4,30, el método era el mismo. Y así fue a lo largo de los ejercicios: Día a día, y apoyado fundamentalmente en textos de La Santa y del Santo nos ponía frente a nosotros mismos. Fue lo que apuntó la noche que llegamos: “Nos dejó solos, pero no nos quitó el toro”. Seguro que desde allá arriba, desde el tendido, La Santa le gritó: “¡Gracias, Mi Padre!”

En las comidas compartíamos nuestra vida con los compañeros de mesa. A las 8 de la tarde celebrábamos la Eucaristía con las vísperas.

Una de las tardes el P. Francisco, Superior de la Comunidad nos enseñó el museo del Santo. Escucharlo fue una verdadera gozada y todos, más o menos, quedamos sobrecogidos por la cercanía de Fray Juan. Otra tarde visitamos el “Taller-Museo de Alfarería Paco Tito”, cercano al convento. Han trabajado en imágenes del Santo y de La Santa y conseguido diversos galardones. Fue muy interesante; Fallamos al no cantar al final aquello del “Vaso Nuevo”.

El sábado pasado, al despertar por la mañana, llovía en Úbeda y los pájaros no cantaban. Celebramos la Eucaristía, nos dimos La Paz y nosotros sí le cantamos la Salve a La Virgen. El P. Salvador no nos dio “la hoja volandera”. Recogimos nuestras cosas; yo desde la ventana de mi cuarto hice la última foto de la copa de la palmera, y, después de desayunar, emprendíamos viaje de vuelta  a nuestras tareas.

Queremos dejar aquí nuestro mejor agradecimiento a toda la Comunidad por tan fraternal acogida. El P. Serafín se nos ofreció desde el primer día y fue nuestro punto de referencia; en todos los miembros de la Comunidad y personal que allí trabaja sentimos la cercanía. Ya nos dijo La Santa que “Dios es buen pagador”.

También queremos invitaros a todos que, si tenéis ocasión de daros una vuelta por allí, no la desaprovechéis. Con “chispa” andaluza un tabernero, no lejos del convento, había puesto a la puerta el cartel “Se necesitan clientes, no es necesaria experiencia”. Podría servir para ponerlo también a la entrada de esta Casa de Espiritualidad de San Juan de la Cruz de Úbeda, algo así como “La Interior Bodega” del Santo.

En el Documento Adjunto, además de algunas fotos del convento y de la ciudad, va la lista y foto de los 21 que participamos. La música tiene el título de una bella, blanca flor “Edelweiss”, que crece arriba, en la montaña del Tirol, allí donde el Santo Padre Fray Juan de la Cruz escribió: “Y en el Monte. Nada”.

 

 




Documentación: docEj.Ubeda.wmv

enviar por email Imprimir

« Oración por Nuestros Difuntos del Carmelo Burgense. Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. »