lunes, 16 de septiembre de 2019

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Bienvenida Teresa un año más

Mis queridas hermanas: Si, bienvenida a tu casa Teresa, un año más y muchas felicidades.

Tu fiesta nos evoca la grandeza del Dios que no se cansa de dar si tuviera a quien. El llenó tu vida de mujer hasta disfrutar de la única vocación a la que está llamada la persona humana, la unión total con Dios. En el recorrido por “tu castillo interior” mostraste la firmeza de tu fe para acoger a ese Dios al que tanto nos cuesta abrir la puerta, por el hecho de ser diferente. Solo pide una limosna de amor, justamente de lo que estamos sedientos y donde se juega nuestro último destino e identidad personal. Estremecedor este texto de Ezequiel:

“Esto dice el Señor del universo: Vivo una intensa pasión por Sión, Siento unos celos terribles por ella” (Ez 8, 2).

 Finalizando un trienio

 El trienio 2009-2012, toca a su fin, cubriendo una etapa más en el devenir de nuestra Federación “San José”.

Volviendo la vista en una mirada retrospectiva, nos encontramos con acontecimientos que han marcado el tiempo y que una serie de episodios nos han hecho vivir nuevas experiencias en el itinerario  de nuestra comunidad federal.

No es el momento ni el sitio para recordar… pero si, para evaluar hacia donde está dirigida nuestra voluntad ¿Qué deseamos para nuestra Federación? ¿Para  qué nos ha servido las experiencias vividas y cuáles son nuestras perspectivas de futuro?

De nuevo nos enfrentamos al misterio del Dios que nos salva a través de acontecimientos concretos; en este caso la VII Asamblea Federal que, unida a la apertura del año de la Fe propuesto por Benedicto XVI y al 5º Centenario del nacimiento de Nuestra Santa Madre puede ser, si nosotras aceptamos en fidelidad, un acontecimiento de renovación en nuestra identidad eclesial – teresiana.

Pienso que el corazón de Teresa hubiera palpitado, de un modo particular, con este evento eclesial y puesto la vida como en tantas ocasiones, para que esa luz de la Fe irradiara a todos los rincones de la tierra.

En la Carta Apostólica, “Porta Fidei”, Benedicto XVI, contempla a Jesús despidiendo a la multitud, a quienes dió de comer a la otra parte del mar de Tiberidaes y lo sitúa en Cafarnaún, exponiendo el discurso del pan de vida.

Después de escucharle la gente le pregunta: “¿Y que tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?”

Respondió Jesús: “La obra de Dios es esta: que creáis en el que Él ha enviado” (Jn 6, 28-29)

“Creer en el que él ha enviado”… ¡ ¡Tan sencillo…! Pero que opciones tan radicales en la vida de una carmelita.

En una visión muy personalista y desde mi experiencia, puedo decir que existe una relación muy directa entre le Fe y el texto de Jn. 10,18: “Nadie me quita la vida sino que la entrego libremente” Porque este “dar la vida” es entregar “por adelantado”, fiarse, abandonarse… en una palabra ponerse en manos de Dios con TODO lo que somos y tenemos, con la lealtad de la prenda entregada.

¿No es este el contenido profundo de la Alianza con el Señor, realizada en nuestra profesión, Una entrega de la vida incondicional y desinteresada  y en la oscuridad de la Fe? ¿Quién de nosotras podía adivinar los acontecimientos en los que nos hemos visto implicadas?

Resulta un estímulo, para “creer en el que él ha enviado”, recordar aquellos momentos ardientes como una tea encendida en nuestro ser más íntimo  y la entrega resolutiva  de darlo TODO “sin hacernos partes”. El paso del tiempo todo lo deteriora y nos puede pasar lo que dice Teresa:

“Más parécenos que lo damos todo y es que ofrecemos a Dios la renta o los frutos y quedámonos con la raíz y posesión” (V 2, 11)

La vida es de Dios, designio de su amor eterno, de sus manos amorosas salimos y a ellas volveremos. Si la vida es de Dios ¿qué sentido tiene darle lo que ya es suyo? Es verdad, pero él nos quiso libres. Solo desde ese misterio de libertad  podemos decir como Jesús:”nadie me quita la vida sino que la entrego libremente”.

 Tiene tal fuerza esta entrega de la vida, que por sí misma es evangelizadora. Es el Espíritu del Señor el que habla en su Iglesia  impulsándonos con ardor, a vivir intensamente el año de la Fe y la Nueva Evangelización, terea eclesial en la que estamos implicados   todos los bautizados.

 Estos acontecimientos: Año de la Fe, 5º Centenario y VII Asamblea Federal, están llamando a la puerta de nuestra responsabilidad personal como carmelitas descalzas, con la finalidad de un cambio en nuestra mentalidad de tal manera que, “se convierta en un nuevo criterio de pensamiento y de acción que cambia la vida del hombre” (PF)

Es la Fe que actúa por el amor,  lo que el mundo de hoy necesita de manera especial, “es el testimonio creíble de los que, iluminados en la mente y el corazón por la Palabra del Señor, son capaces de abrir el corazón y la mente de muchos al deseo de Dios y de la vida verdadera” (PF)

He aquí, lo que significa:”Creer en el que él ha enviado”. Solo me resta hermanas, daros las gracias por la acogida y colaboración que me habéis dispensado a lo largo de estos años en los que por designio del Señor, he estado al frente de nuestra Federación de Castilla-Burgos.Un fuerte abrazo y con todas vosotras me quedo en el corazón, de modo especial con las ancianas y enfermas. Mi sincera amistad unida a la oración incesante por todas para que sigamos, cada día de bien en mejor, haciendo realidad el deseo de Jesús:  “Que todos sean uno para que el mundo crea” (Jn 17, 21)

 Sagrario de la Santísima Trinidad, ocd

Burgos 9 de Octubre, 2012

 

 

 

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