jueves, 19 de septiembre de 2019

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ESE CUENTO DE ISAMIS... (Gonzalo)

El soñador...



Erase un soñador a quien acompañaban a soñar otros muchos soñadores y soñadoras. Un@s, con sueños pequeños que no alcanzaron a realizarse por falta de imaginación, creatividad, brevedad de tiempo, o tal vez, por no confrontarlos con los sueños de todos.

 

Otr@s, la mayoría, grandes soñadores y soñadoras que, en lo esencial, soñaban el mismo sueño del gran soñador, comenzaron a soñar que:”otra Iglesia era posible”y que realmente, no se puede remendar un vestido ya raído, con retazos nuevos. Que…, “en odres nuevos, vino nuevo”, dijo el Maestro de los maestros y que El, enviando su Espíritu se  “renovaría la faz de la tierra…”

 

Y entre sueño y realidad y realidad y sueño, “el cuento ese de Isamis”, se ha ido tejiendo ya cuarenta años…

 

El soñador mayor  hacía soñar, primerito a su alma, ante Dios, a quien consultaba, creía y rezaba y ponía ante El toda su confianza que, para algunos, era osadía y hasta temeridad. “Le tienta a Dios y a su providencia”, murmuraba alguien…¿ Es que de esta “pícolla”  Misión puede brotar algún contagio de algo bueno…? Dijeron otros “super” de lejanas latitudes…

 

Pero el soñador y l@s que le acompañaban se dijeron: ¡Podemos! Con su luz y con su fuerza, podemos…!!!. Propusieron también: “reunámonos y compartamos, reunámonos y oremos. Reunámonos y marquemos caminos y sendas y trochas por doquier. Señalemos, igualmente, etapas y la META final de nuestra ruta…Y echaron a caminar la pequeña “rancherita” de Isamis.

 

Los y las, con el soñador, soñaron en grande. Soñaron una UTOPIA: “La liberación integral del hombre y de la mujer, desde los pobres, por la causa del Reino”. ¡Casi nada…! Sobre esto no hay más que hablar, sino más bien, caminar hacia allá, cada día, todos los días y toda la vida…”La consigna es la consigna”. Sobre la Utopía no hay nada más, pues ella es el mismo Reino y la Liberación y el mundo nuevo y la mujer y el hombre nuevos y es la alegría plena y el gozo y la fraternidad y el Amor total y la Paz plena. Ella, la Utopía, es el mismo Dios, “todo en todos…”

 

Pues sobre esta fuerza centrípeta se iban desarrollando las otras fuerzas centrífugas de una Iglesia Comunidad que debía llegar a dar frutos en una Iglesia Ministerial, de servicio y compartidora y receptora de los múltiples dones del Espíritu.

 

El soñador mayor y los soñador@s acompañantes no siempre mantuvieron el nivel de utopía que ésta exige. Al fin y al cabo, vasijas de barro quebradizo,  y por lo mismo, con roces, chasquidos y quebraduras continuas. Por eso mismo y muchas veces, los sueños de ellas y de ellos, amenazaba quiebra, debilidad, desesperanza… Las metas hacia la Utopía no se cumplían, la Iglesia Comunidad y Ministerial se debilitaba. Algun@s hasta dejaron de soñar… Algun@s dijeron, o al menos pensaron:”Este lenguaje es demasiado duro…” Este sueño” no es posible…! Y se fueron…

 

A otros se les quebraron las alas y sólo los cuidados intensivos, lograron recuperarlos y ¡ahí están…, volviendo a soñar y a creer y a esperar…!

 

El “cuento ese de Isamis…!” Sí, la UTOPÍA, se parece, se asemeja a un “cuento”, pero no, no es cuento, es más bien, su anverso. La Utopía cristiana, la de Isamis, la de Gonzalo y la nuestra, es la realidad más sorprendente, la más grande y verdadera que existe, pues que es la misma del más grande  soñador de los soñadores, JESUS y que se identifica con la presencia plena de su Reino, con la manifestación transformante de su presencia resucitada y resucitadora y que ha querido manifestarse en esta Iglesia pequeña de Isamis, que ha querido ser, desde el principio y siempre, la Iglesia Comunidadla Iglesia Ministerialla Iglesia viva de Jesús.

 

“A la tarde de la vida nos examinarán en el AMOR…” Y cada uno tendrá que preguntarse cómo construyó la casa, la Iglesia, Isamis, el Reino, el “sueño” de laUTOPÍA…Sabiendo que “el cimiento está puesto, que es Cristo Jesús y que sobre este cimiento se puede seguir construyendo, con oro, plata, piedras preciosas, madera, cáñamo o paja…Un día se verá el trabajo de cada uno”.  ( ICor.3.11-13)

 

El “cuento ese de ISAMIS”, ha resultado ser, una historia verdadera, hecha por todos.

 

 

Juan Cantero                                     

18 de julio de 2010.

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