lunes, 16 de septiembre de 2019

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Aida, profesa solemne en Santiago de Compostela

Secretario provincial

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El día de santa Teresita no podía tener mejor colofón. La Hª Inés de Jesús -Aida en el siglo- después de una singladura de seis años ha tomado tierra en el Carmelo de Santiago de modo 'perpetuo'. La celebración fue solemne como requería el grado de compromiso que afrontaba la Hª Inés. Asistieron sus padres y hermana, procedentes de Avignon, según creo; también un sacerdote francés, sin duda, amigo y conocido de toda la familia. La hora de la cita: las cinco de la tarde. Numerosos sacerdotes diocesanos, tres cuartas partes de la comunidad carmelita de Coruña se desplazó para acompañar a nuestra hermana: PP. Augusto, benemérito confesor de la comunidad descalza durante incalculables años, Ángel Gutiérrez, actual superior de la comunidad y Juan José Díaz, párroco de santa Teresa. No faltó en representación del P. Provincial que sobrevolaba ya el Atlántico en aquellos momentos, el P. Gabriel y el infrascrito secretario.
Presidió la celebración el Excmo. y Rvmo. Sr. Arzobispo, D. Julián Barrio. ¡Ah, y como se trataba de un día especial vocacionalmente hablando, el seminario menor diocesano, se hizo presente en su totalidad. De modo que casi todo el templo rezumaba la sorpresa de unos rostros jóvenes.
Los padres y la hermanita Celina de Hª Inés ocuparon lugar preferente cerca de la reja del coro bajo, para que pudiesen observar no sólo el gozo sino las lágrimas de la profesanda.
Los cantos elegidos coreaban y desafiaban en armonía al cariño que la comunidad puso en el acto de acogida a la Hermana.
El Sr. Arzobispo entretegió una homilía con los mimbres de la fiesta lexoviense, y alusiones vivas y fuertes a la Santa Madre y al Santo Padre. Y para que no falte la anécdota, allá, casi al final de la celebración eucarística, dirigiéndose finalmente a la Hermana Inés, le trocó el sobrenombre de Jesús, por el de la Cruz. Luego en el locutorio, cuando don Julián saludó a la profesa, a la Priora y comunidad, glosaron el hecho como si de un augurio se tratara: la vida de los consagrados no carece de cruces.
Otra particularidad de la celebración fue el bilingüismo -castellano y... francés- en dos momentos claves: la segunda lectura proclamada por Céline y la fórmula de la profesión (primero en castellano cuyo cédula firmada por la profesa pasó al altar; después en francés, para mejor intelección de los venidos de allende los Pirineos).
Roguemos por la Hª Inés, que el Señor le conceda el don de la perseverancia en el don recibido de Dios y por toda la comunidad, para que fructifique en vocaciones.
El gregoriano de la misa de Ángelis jalonó los momentos comunes de la Eucaristía.

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